lunes, 29 de enero de 2018




Hidroterapia para todos

Debemos entender que la hidroterapia es "la ciencia de los procedimientos capaces de modificar el estado del organismo y que emplea el agua como intermediario directo". Su aplicación está sometida a indicaciones precisas, ya que al igual que puede tener resultados con efectos muy saludables, puede ser nociva o peligrosa en algún punto si no se trata con cuidado y no se tiene el conocimiento para aplicarla. También se define como un "sistema de curación natural"​el cual el agua es utilizada para tratar, prevenir, o curar cualquier problema de salud o lesiones.


La hidroterapia es tan antigua como el hombre y le daban los mismos usos que le damos en la actualidad. Arranca desde el periodo mitológico de los griegos quienes utilizaban el agua para sanar y la consideraban "aguas con las cuales se aplicaban baños para la eliminación de impurezas de orden espiritual y físico
Desde el principio de los tiempos, se ha visto al agua como una fuente de propiedades curativas. Se dice que el agua limpia y purifica. En términos más médicos el agua elimina inflamaciones e infecciones, ayuda a sanar de mejor y mas barata manera que muchos otros 


En la hidroterapia o terapia física acuática los pacientes son gentilmente tratados con agua en diferentes modalidades y técnicas como lo son:
 Lavados
Compresas y fomentos
Baños
Duchas
Chorros
Baños de remolino
Masaje
Tanques
Piscina
Natación
La hidroterapia ha sido utilizada por décadas como parte de un tratamiento integral en el caso de diversas afecciones de salud, desde casos de artritis severa hasta terapias quirúrgicas de rodilla o cadera.
Una gran labor de la hidroterapia la vemos en el tratamiento de la donde los síntomas o manifestaciones clínicas incluyen molestias corporal generalizada, dolor, trastornos del sueño, fatiga, ansiedad, son mejorados a gran escala con el uso terapéutico del agua.
En pacientes con limitación de movimiento ya sea por parálisis o por dolor, este tipo de terapia ayuda al paciente a mejorar su condición, al igual que en casos donde el músculo sufre de alguna lesión o enfermedad.
La inmersión del paciente en el agua colabora en la recuperación de múltiples condiciones.
– Con agua en temperaturas calientes:
Analgesia: Se da por elevación del umbral de sensibilidad de los receptores del dolor y disminución de la velocidad de conducción nerviosa, disminución de la contractura muscular y la liberación de encefalinas y endorfinas.
Aumento de la temperatura y la vasodilatación capilar: Si se hace una inmersión la temperatura de la piel se eleva entre 0.5 y 3 grados C, produciendo un aumento de todas las funciones orgánicas por sobrecalentamiento.
Efecto sedante: Gracias a la acción del calor sobre las terminaciones nerviosas. Aplicaciones muy calientes y cortas puedan provocar insomnio y aplicaciones calientes prolongadas pueden provocar cansancio o fatiga.
Efecto antiespasmódico: Las aplicaciones cortas calientes aumentan el tono y mejoran el rendimiento muscular. Las apliucaciones de larga duración duración entre 36 y 38 grados C disminuyen el tono, combaten la contractura y la fatiga muscular.
Efectos sobre el tejido conjuntivo: Aumento de la elasticidad y disminución de la viscocidad.
– Con agua en temperaturas frías:
Descenso de la temperatura local de la piel y tejidos subyacentes.
Estipulación de los termo receptores
Vaso constricción cutánea
Disminución de la pérdida de calor
Prevención de edema por descenso de la permeabilidad
Retrasa el proceso de cicatrización en aplicaciones prolongadas.
Reduce la excitabilidad de las terminaciones nerviosas libres.
Aumenta el umbral del dolor (aumenta entonces la tolerancia al dolor)
Aumenta umbral de estimación de los husos musculares
Aplicaciones frías de corta duración estimulan y aumentan el tono.





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